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lunes, 21 de septiembre de 2009

Kagemusha (1980) Blu-Ray USA - Director: Akira Kurosawa

Kagemusha en japonés significa doble o sombra. Por ello es que su titulo es “la sombra del guerrero”.

Pese al merecido y renovado reconocimiento internacional que en 1975 había obtenido Akira Kurosawa al ganar un Óscar por su film Dersu Uzala, el realizador nipón se encontró con problemas para financiar su siguiente film, y no fue hasta transcurridos cinco años cuando gracias al apoyo económico de Goorges Lucas y Francis Ford Coppola, Kurosawa pudo emprender su siguiente proyecto Kagemusha (1980), traducida en nuestro país como Kagemusha, la sombra del guerrero.

Kagemusha: The Criterion Collection / Blu-ray
Widescreen 1.85:1 Color / Production Year: 1980 / Region A


Studio: Criterion | Release Date: 8/18/2009

Video: Video codec: MPEG-4 AVC | Video resolution: 1080p | Aspect ratio: 1.85:1
Audio: Japanese: DTS-HD Master Audio 4.0
Subtitles: English, None

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• Audio commentary by Kurosawa scholar Stephen Prince (The Warrior’s Camera: The Cinema of Akira Kurosawa)
• A 40-minute documentary on the making of Kagemusha, part of the Toho Masterworks series Akira Kurosawa: It Is Wonderful to Create (41:01 in HD!)
• Helping a Master: Coppola, Lucas, and Kagemusha, new video interviews with executive producers Francis Ford Coppola and George Lucas  (19:21 in HD!)
• Image: Kurosawa’s Continuity, a new video piece that reconstructs Kagemusha through Kurosawa’s paintings and sketches (43:44 in HD!)
• 36-page booklet featuring new essays by scholars Darrell Davis and Peter Grilli 



La historia del film narra un hecho histórico acaecido en el Japón del siglo XVI, en el que diversos clanes rivales trataban de hacerse con el control de la ciudad de Kyoto, capital por aquel entonces, para así obtener el dominio sobre el país entero. Uno de estos clanes es el gobernado por Shingen Takeda, un general duro y sediento de poder, pero al mismo tiempo noble y muy sabio, a quienes sus súbditos apodan "la montaña", por su poderosa actitud y presencia y por su estrategia en la batalla de permanecer inmóvil hasta que se consigue el objetivo marcado. El general Takeda es abatido por un tirador enemigo, pero antes de morir manifiesta a sus hombres su voluntad de que permanezca en secreto su muerte durante al menos tres años, en los que un doble deberá ocupar su lugar, engañando así a los enemigos e incluso a sus propios familiares y soldados. El doble, un ladrón de poca monta descubierto y protegido por el hermano de Takeda, Nobukaru, se va adaptando poco a poco a su papel, pero al cabo de un tiempo comete el error de intentar montar el caballo del antiguo general, quien le tira al suelo y pone al descubierto ante todos la farsa. El doble es expulsado del castillo, y el ambicioso hijo de Takeda toma el control de las tropas, ordenando contra los deseos de su padre un ataque al enemigo que acaba en la sangrienta aniquilación y hundimiento del clan Takeda.
La película, una de las mejores muestras de cine épico de todos los tiempos, explora con detenimiento diversos temas. En primer lugar, y como aspecto central, se halla el tema del doble, encarnado en la figura del ladrón que suplanta la personalidad del general, y que llega a engañar hasta a sus seres más queridos pero que no consigue convencer al instinto de su caballo, quien le descubre finalmente. Este tema, el de la suplantación de la personalidad, está directamente ligado al de la representación, al de las falsas apariencias, y se constituye como un vehículo de reflexión sobre el teatro, disciplina artística en la que Kurosawa estaba ampliamente versado y que en este film hace presencia, no sólo de manera indirecta a través del tema del doble, sino también explícitamente en la representación de una obra de teatro Nôh en una de las escenas (1).



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Otra de las cuestiones abordadas en el film es la crítica hacia el ansia de poder político, representada en la figura del hijo de Takeda, Katsuyori, un joven impulsivo que desea obtener el control y el poder a toda costa, y que por ello acaba siendo derrotado y lleva a la aniquilación a todo su ejército. Katsuyori hace caso omiso de las enseñanzas de su padre, y decide atacar al enemigo utilizando de manera equivocada las tácticas aprehendidas del general: el ataque del ejército de Takeda se realiza por fases, es un espectacular movimiento coreográfico de tropas en en el que en primer lugar avanzan los hombres rápidos a caballo (color azul de sus estandartes, "rápido como el viento"), en segundo lugar lo hacen los hombres a pie equipados con lanzas (color verde de los estandartes "silencioso como el inmenso bosque", inevitable conexión con Trono de sangre, 1957) y en tercero los jinetes que atacan con furia (estandartes rojos "terrible como el fuego"). He aqui de nuevo la presencia de la naturaleza como elemento protagonista en los films de Kurosawa, una presencia que adopta un halo de espiritualidad evidente, en el viento que azota los estandartes, en la niebla que cubre el lago en el entierro de Takeda, en el espectacular arco-iris a través del cual el espíritu del general se manifiesta para intentar salvar a sus hombres... Pero Katsuyori hace caso omiso a su espectral padre, y comete el error de saltarse su enseñanza más importante: la clave del éxito obtenido en las batallas se hallaba en actuar de manera racional, por lo que el general permanecía atento e inmóvil como una montaña, esperando el momento oportuno para el ataque. Katsuyori se olvida de ello, y de ahí que el engranaje estratégico de Takeda se desmorone y acabe en la más sangrienta de las derrotas. Este final, secuencia que es un verdadero prodigio cinematográfico, es lo más bello de todo el film. Tras ser abatidos por el enemigo, masacre de la cual sólo vemos el resultado, mostrándose en off la caída de los hombres y sus monturas bajos los disparos, los caballos y hombres de Takeda agonizan o se amontonan muertos en el campo de batalla, las imágenes de dolor y muerte se suceden ralentizadas configurando un espectáculo dantesco pero de una belleza estética superlativa. El que fuera el doble del general, ya desterrado, asiste impotente a la derrota de su ejército, y en un arranque de valentía y rabia, se lanza hacia el enemigo portando en sus manos una lanza. Un hombre solo frente a la implacable fuerza del ejército contrario, quien le dispara y le hace retroceder en su caída mortal hacia las orillas del lago donde fue enterrado el general ShinguenTakeda. El film concluye con la muerte del doble (Kagemusha, la sombra del guerrero), es decir, la caída del último vestigio del general, el hundimiento de todo su poder, cuyo cuerpo, igual al de aquel, flota definitivamente en las aguas del lago junto al estandarte ya hundido de Takeda.
Existe en Kagemusha un profundo estudio del alma humana ejemplificado en los rasgos psicológicos distintivos de los personajes del film. Estos no son personajes muy profundos, no tienen ninguna complejidad psicológica, sino que más bien son definidos con pocas características que sumadas en conjunto sí dan una visión de la complejidad de los sentimientos humanos: prudencia, racionalidad y dureza en Takeda, lealtad e inteligencia en Nobukaru, irracionalidad y ansia de poder en Katsuyori, ternura, valentía e inocencia en Kagemusha, nobleza y dignidad en los jefes de los clanes rivales, admiración, orgullo y fidelidad en los soldados...

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Kagesmusha es un film sencillo que enamora por la claridad de su mensaje y sobretodo por la belleza de sus imágenes. El extraordinario cuidado que Kurosawa ponía en la puesta en escena, el pictorialismo que inunda todos y cada uno de sus encuadres, encuentra sus referentes más claros en este caso en la pintura tradicional japonesa y en los grandes frescos renacentistas de las batallas de Paolo Uccello, a cuyo amontonamiento de lanzas y jinetes recuerdan el avance y la lucha de los ejércitos en este film. Al igual que en Ran (1985), la paleta cromática de Kagemusha se asienta en el juego entre los tonos rojizos, los verdes, los azules y los amarillos, un juego que da sus ejemplos más brillantes en la secuencia onírica de la pesadilla de Kagemusha –que recuerda en sus fondos pintados las visiones imaginarias de Dodeska'den o el tratamiento pictórico de Los sueños... – y sobretodo en las secuencias en el campo de batalla, en muchos casos bajo un espectacular sol crepuscular o tintadas con las tonalidades azuladas de la noche (no hay que olvidar que Inoshiro Honda fue ayudante de dirección y asesor visual del film). De entre ellas, quizás la más bella muestra sea la masacre final ya mencionada, en la que un día radiante de cielo azul y praderas verdes, complementado con el colorido de los ejércitos, acabará sin embargo por ser violentamente dominado por el rojo de la sangre de los cuerpos de los derrotados.
Quizás lo que más haya que lamentar de todo el film sea la música, demasiado occidentalizada y poco acorde con la estética de las imágenes que se observan en el film. Pero por lo demás, Kagemusha es, como se ha dicho, una excelente muestra de cine épico, una lección de puesta en escena visual y sonora que bien mereció la Palma de Oro obtenida en Cannes en 1980.

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(1) El tetaro Nôh, junto con el kabuki, son los dos estilos clásicos del teatro japonés. Se diferencian en que el primero, de tradición más antigua (desde el s. XV) representaba historias religiosas y mitológicas, acompañando la representación con música, cantos y baile. Los actores iban vestidos de manera muy elaborada y sofisticada. El kabuki, en cambio, tomaba sus temas de las leyendas populares, y en él la interpretación de los actores era más refinada. Además, todos los papeles los interpretaban exclusivamente hombres.


ENLACES:
http://www.dvdbeaver.com/
http://www.blu-ray.com/
http://www.miradas.net/
http://www.cinematismo.com/

Ran (1984) Blu-Ray UK - Director: Akira Kurosawa

Ran es una palabra japonesa que significa caos o desorden. Con el caos sobrevolando los cielos de este drama épico, la película se convierte en una tragedia sobre el poder, sobre la ambición y la estupidez de los hombres que luchan y guerrean. De esta forma, Kurosawa proseguía su tono sombrío y de marcada raiz existencialista en una filmografía tan dilatada como coherente.
Casi 10 años

Ran [Blu-Ray UK]
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Studio: Optimum Home Entertainment | Release Date: 28 Sep 2009 | Run Time: 156 minutes
  • VIDEO: 1080P Widescreen
  • AUDIO: Japanese 5.1 DTS-HD Master Audio | Japanese, English, French, German, Spanish (Castilian) and Italian 2.0 DTS-HD Master Audio
  • SUBTITULOS: English, French, German, Spanish (Castilian), Italian, Spanish, Dutch, Danish, Norwegian, Finnish, Swedish
EXTRAS:
  • Art of the Samurai: Interview with J.C. Charbonnier (41mins, NEW)
  • The Epic and the Intimate: Documentary on Kurosawa (50mins, NEW)
  • Interview with Kurosawa by Catherine Cadou (13mins, NEW)
  • AK documentary by Chris Marker (70mins)
  • The Samurai (52mins, NEW)
  • BD-Live (DynamicHD)
  • Booklet:
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    • Analysis by David Jenkins, writer and critic for Time Out London magazine (NEW)
    • Excerpts from an interview with Paul Verhoven (NEW)

    Casi 10 años tardó Akira Kurosawa para poder realizar Ran . En 1975, comenzó a estudiar la época en la que finalmente iba a transcurrir la película, el siglo XVI, y a preparar los bocetos y los dibujos sobre el vestuario y los decorados. No fue hasta 1983 que Kurosawa encontró un productor que le ayudase a llevarla a cabo (si Kagemusha (Idem, 1980), su anterior film, necesitó la ayuda económica de George Lucas y Francis Ford Coppola, Ran tuvo que contar con el muy generoso apoyo de Serge Silberman, habitual colaborador de la última etapa de Luis Buñuel) . El film fue uno de los más caros realizados hasta la fecha fuera del circuito hollywoodense (cerca de 12 millones de dólares). La dirección artística fue mimada de manera especial. Por ejemplo, la réplica del castillo medieval, construido en piedra y madera, que arde hasta los cimientos costó más de un millón de dólares (unos 275 millones de pesetas de aquella época). Sobre la época en la que se enmarca el film, Kurosawa explicaba que había sido una etapa más libre, en la que los hombres estaban menos controlados. Si a un samurai no le gustaba su señor, podía abandonarlo. Eso le permitía poder desarrollar los caracteres de sus personajes a su antojo. Además, en el siglo XVI también existía un gran sentimiento estético pues los hombres se preocupaban por la belleza y quería rodearse de objetos hermosos. La película está inspirada en la tragedia de Shakespeare El rey Lear a pesar de que nació como una reflexión sobre Motonari Mori, un señor feudal japonés al que la unificacón de su país cogió demasiado viejo como para jugar un papel decisivo. La obra del dramaturgo inglés cuenta la guerra fraticida de las tres hijas del rey Lear cuando éste decide dividir su reino entre ellas. Kurosawa cambia en su historia a las tres protagonistas de Shakespeare por tres hombres que traicionan su fidelidad a su padre por causa de las conspiraciones de las mujeres que les rodean. Ran se adentra en la historia del Japón, entre los años 1467 y 1582, cuando los diferentes clanes del país libraban encarnizadas luchas para salvaguardar su poder feudal. Un gran señor, Hidetora Ichimonji (Tatsuya Nakadai), decide ceder su poder al llegar a la vejez. Delante de los principales vasallos reparte los tres castillos de su propiedad entre sus tres hijos: el mayor, Taro; el mediano, Jiro; y el menor, Saburo. Éste último rechaza esta decisión pues cree que sus otros dos hermanos rivalizarán por conseguir el total del poder. Herido en su orgullo, Hidetora le deshereda y le expulsa de su territorio. Mientras, sus hermanos Taro (alentado por su mujer Dama Kaede –personaje inventado por Kurosawa que nos evoca a Asaji, la protagonista femenina de Trono de sangre (Kumunosu djo, 1957)–, que desea vengarse del clan Ichimonji por haber matado a su familia) y Jiro se alían para derrocar a su padre. Hidetora abandonará su casa y vagará medio loco por sus antiguos dominios. A partir de aquí, se suceden las batallas, las intrigas, las rencillas, las muertes. Photobucket Akira Kurosawa preparó minuciosamente todos los detalles del film y volvió a demostar su dominio de la planificación y la puesta en escena, dando especial relevancia al uso del color. El maestro japonés quería reproducir los colores del siglo XVI japonés, haciendo hincapié sobre todo en el vestuario. En las batallas, atribuyó un color a cada una de las partes enfrentadas, para no confundir al espectador y otorgando también una cierta simbología con los caracteres que representaban. Como en toda su filmografía, los escenarios y los personajes forman una asociación indisoluble. Así, el hijo mayor utilizaba el color amarillo, un color que no es neto, como su propia personalidad. Las tropas de Saburo, el menor de los hermanos, llevan banderas azules, en un tono que produce calma. Finalmente, el rojo de Jiro clama su vengativa sed de sangre. El tratamiento de la imagen es cuidadoso no sólo por lo que respecta al vestuario y a los decorados. Cuando la luz natural que Kurosawa quería no era la adecuada, se paraba el rodaje hasta que el realizador consideraba que se lograba la óptima. La interpretación de los actores no está relacionada con el teatro clásico japonés. Los movimientos de los personajes están condicionados, no por reglas teatrales, sino por el formalismo y el código de la buena educación del siglo XVI. Este código lo reglamentaba todo: cómo sentarse, cómo moverse, dónde colocar el sable, etc.. En este aspecto, como en tantos otros, Kurosawa fue inflexible. De hecho, la escena en la que la dama Kaede presenta a su cuñado el casco de su marido asesinado exigió varias semanas de preparación porque previamente hubo que enseñar a la actriz cada movimiento, obligarla a poseer un dominio perfecto de cada uno de sus gestos. Especial atención merece el trabajo de Tatsuya Nakadai, en una interpretación tan alucinante como emotiva. Photobucket Por otro lado, Ran no traiciona al espectáculo. Probablemente porque su presupuesto no permitía un drama intimista y porque el propio Kurosawa ya había aprendido del precedente que supuso Kagemusha . Así, el director nipón mantiene las expectativas lidiando con una brillante coreografía de masas y colores, especialmente significativa en el asalto del castillo, donde la música fúnebre de Tore Takemitsu es el único acompañamiento (como si se tratara de cine una película muda) de unas imágenes llenas de brutalidad y violencia. Kurosawa juega magistralmente con las formas y los colores. El sentido plástico de estas escenas y el brillante uso del color, también admirable en las secuencias intimistas, acaban por otorgar todo su valor a esta obra maestra. La plástica de Ran es fascinante y roza la perfección. Las secuencias de las batallas no sabemos si nos sorprenden más por su dureza o por la belleza de su composición. El empaque estético, el rigor de la ambientación, con trajes de colores de la época y ruidos directos de sus movimientos ceremoniales, la pausa intensa e interior del drama y la composición visual de los planos, los suaves travellings laterales que subrayan determinadas acciones, la profundidad de campo... hacen que la historia que se nos cuenta adquiera una singular elegancia. A pesar de las dos horas y media de su metraje, éste no se hace largo ya que la belleza de las situaciones se combinan sin pausa con las acciones de exterior e interior y los diálogos. Tras una escena apabullante, que nos deja agitados en la butaca, llega otra no menos fascinante. Temas tan, aparentemente, grandes como el poder, la guerra, los sentimientos humanos y sus contradicciones son testimoniados de tal forma por Kurosawa que logran que la espectacularidad de la cinta esté ceñida a las exigencias de aquello que se narra. El espectáculo está al servicio de la historia y no al revés. Sin ir más lejos, Kurosawa se sirve de miles de extras para las escenas de las batallas pero es capaz de desprenderse de ellos para mostrarnos la crudeza de la guerra y mostrarnos el caos a partir de planos en los que vemos los golpes de las patas de los caballos en tierra. Una lección de cine que, una vez vista El último samurai (The last samurai, 2003. Edward Zwick), parece que hoy en día ha caído en saco roto. 
    OTRAS EDICIONES:  
     USA: Criterion's two-disc special edition of RAN is now out of print, and the previously announced Blu-ray edition has been withdrawn from the schedule due to a rights issue. 
     
    JAPÓN: Akira Kurosawa: The Masterworks Blu-ray Disc Collection
      After Kadokawa already released a series of Akira Kurosawa’s films (Rashomon, Madadayo, Ran and The Quiet Duel) in a Blu-ray Disc Collection back in February, Toho Studio also decided to honour Japan’s probably most famous director with another collection bearing his name. The Akira Kurosawa: The Masterworks Blu-ray Disc Collection contains Seven Samurai, Kagemusha, Sanshiro Sugata, Sanjuro, Men Who Tread On The Tiger’s Tail, Sanshiro Sugata Part II and The Bad Sleep Well which are also available as single releases on October 23, 2009. Unfortunately Toho also decided to follow Kadokawa’s example and will not include English subtitles. Photobucket Photobucket The next few month could become pretty expensive for hardcore fans of Akira Kurosawa. After Toho already announced the first Masterworks Blu-ray Disc Collections with seven films from Japans most well known director back in June, the studio will offer seconds in Dezember. Akira Kurosawa: The Masterworks Blu-ray Disc Collection II will be released on December 18th and will include Yojimbo, Ikiru, Stray Dog (Nora inu), I Live in Fear (Ikimono no kiroku), The Hidden Fortress, The Lower Depths (Donzoko) and Most Beautifully (Ichiban utsukushiku). Like with the first collections, the titles will most probably be available outside the box set as well. Oh, and just in case you are wondering…of course Toho won’t include English subtitles.
     
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